miércoles, 26 de febrero de 2014

Déjalo ir - dedicada a V

Me ví reflejada en "V". Su mirada perdida y sus ganas de hablar, de abrir sus sentimientos. Soy buena como paño de lágrimas, me lo han dicho varias veces. Y aún cuando yo en este momento también tenga el corazón partido en mil, tenía muchas ganas de escuchar a V y consolarla. 

Lo mío es irreparable. Y lo de ella... lo de ella quién sabe. Lo mío es una muerte. Lo de ella es un hombre.
Era un corazón partido tratando de consolar a otro en mil pedazos. Ahí estábamos sentadas las dos, tomando un té (yo no tomo café ni ella tampoco).

Creo que lo que me motivó a escucharla, bueno en realidad, lo que me motiva a escribir esta entrada sobre su historia es que V se convirtió por unas horas, en un espejo para mí. Era como verme a mí misma hace varios años atrás. Con las mismas preguntas en la cabeza, la misma mirada perdida y las ganas de hablar y de llorar.

V tiene que dejarlo ir. Y no sabe por qué. Tiene que aceptar que él ya no quiere ningún contacto con ella. Y no sabe por qué. Tiene que asimilar que todas las preguntas y dudas que ahora están en su cabeza tal vez no tengan respuesta nunca. -Hombre tenía que ser, le dije. Y sonreímos tristemente las dos.


-Se te está corriendo la máscara de pestañas y vas a manchar tu taza de té, le dije. Se limpió los ojos riéndose. Es rico reírse a veces cuando el corazón llora. Es como darle un respiro y recordar que la vida es así, miserable pero bellísima a la vez.

-No me responde las llamadas Claudia, me dijo bajando la cabeza y con la voz bajita. Le escribí un mail que nunca contestó. Sólo quisiera saber qué hice, por qué tanta indiferencia? Qué fue lo que dije que hizo que me tirara a la basura como un trapo viejo. No le importo. Sabe que estoy angustiada y no le importa. Quisiera tener la oportunidad de decirle tantas cosas que nunca le dije. Preguntarle el por qué de su actitud y que me diera una explicación tan buena que no me quedara ninguna duda. Sabes qué es lo que más me duele? Que a pesar de lo mucho que me hiere y lo mucho que lo odio ahorita mismo... a veces tengo tantas ganas de escuchar su voz en el teléfono, quisiera abrazarlo fuerte y que me haga reír como antes...

Yo estaba escuchando una canción que yo solía cantar. Estaba viendo una película donde yo solía ser la protagonista. Estaba reviviendo lo mucho que duele dejar ir a un amor, una ilusión, un pedazo del corazón. Duele harto y pesa en los hombros. Dejar ir a alguien puede ser el proceso más difícil del mundo. Y es muy doloroso cuando no hay una despedida. Cuando el que se va, se marcha sin explicar por qué. En un silencio tremendamente ruidoso y filudo. Un silencio frío. Y no hay chaqueta que te abrigue. No hay calefacción contra la indiferencia. 

-Pedimos otro té? me preguntó. -No, pide una botella de vino que la vamos a necesitar, le dije. V soltó la carcajada. Sus ojazos verdes llenecitos de lágrimas sonreían a la vez.


Entonces empezamos a analizarlo todo. Como siempre. Como hacen dos mujeres que tratan de entender el comportamiento de un hombre. Pero el resultado fue el mismo, el de siempre. No hallamos respuesta. No hay explicación. Todo parece tan ilógico. Alguien que te dice que piensa en ti en todo momento, que quiere verte, que te insiste para hablar contigo a la hora que sea. Después de un silencio largo me dijo: -Creo que todo estuvo sólo en mi cabeza Claudia, nunca existió, soy yo la que me ilusioné como una boba, soy yo la que malentendió todo. Y ahora cada vez que lo llamo tal vez mira su celular, ve mi número y piensa aghh, qué fastidio es ella otra vez. Y aprieta el botón de desvío de llamada sin el más mínimo sentimiento. -Y si él también está pensando en ti? Y si él también te extraña? le dije. -No lo creo, me contestó con tristeza. Si me extrañara no se comportaría así. No me dejaría de lado como un periódico pasado que ya no sirve. Qué estúpida me siento por pensar en un hombre que ahorita mismo tal vez está con otra chica y que ni siquiera recuerda las cosas que nos dijimos... Todo lo que nos dijimos... 


Ay, si un hombre supiera el sufrimiento que su silencio puede causarle a una mujer. Todos los "te extraño" y "estoy pensando en ti" que una no escribe por orgullo. Para no rebajarse más. Para no parecer más estúpida de lo que ya una de por sí se siente. Todas las imágenes, recuerdos y hasta fantasías que pasan por la mente. Todos los besos que se dan sin que él se entere. Todas las lágrimas calladitas que una guarda en el corazón.

-A mí me pasó exactamente lo mismo hace años, le dije. -Síii? con quién?  -Con un tipo bello, con el que me reía mucho. -Y qué pasó? Volviste a saber de él? me preguntó con mucha curiosidad, como quién quiere adivinar cómo va a acabar su propia historia. -Me enteré que se casó y creo que no le fue muy bien. O tal vez sí, no lo sé. Pero se contactó conmigo otra vez después de tiempo, cuando yo ya era feliz con M. Y luego de hablar de todo y de nada, un buen día me suelta sin previo aviso que nunca dejó de pensarme.  -Qué idiotaaaaa! me interrumpió V con harta cólera. Cómo puede decir éso si fue él quien se alejó! -No lo sé... el caso es que luego también me enteré que muchas de las cosas que me había contado en realidad no eran ciertas. Me quedé muy confundida (nuevamente) y he llegado a la conclusión de que nunca le importé. No creo que sea verdad que siempre me haya pensado durante todos estos años como él dice. Creo que nunca estuvo realmente interesado en mí. Tal vez sólo quería pasar el rato con alguien...

Hubo un silencio entre las dos. Un silencio triste. 

-En realidad me hizo un favor, le dije a V rompiendo la ausencia de palabras y con una sonrisa de complicidad. Gracias a su indiferencia, conocí a M...
Una pequeña luz de esperanza iluminó la mirada gris de V. Tal vez sí exista alguien para ella también. Alguien que no se quede en silencio. Alguien que conteste sus preguntas y le borre las dudas de su cabeza. Alguien que se las juegue por ella y que le llene el celular de mensajes lindos.

Juro por Dios que traté de consolar a V. Utilicé mil recursos para hacerle ver que a veces la única alternativa que a una le queda es dejar ir a ese alguien. Pero sé muy bien por lo que está pasando. Sé que le va a tomar semanas o tal vez meses recuperarse. Sé que no es fácil dejar de pensar en ese alguien. No es fácil dejarlo ir. Siempre hay alguna noticia en la tele que te lo recuerda. Alguna cosa que te pasó que quisieras compartirla con él. Algún chiste que quieres contarle para reírse juntos. Alguna palabra que solían decirse. Algún lugar, algún nombre. La mente perezosa no quiere olvidar. La duda está siempre presente. Piensa en mí? Se acuerda de lo que vivimos? Sintió lo mismo que yo? Por qué no se atrevió? 

-Tiempo. Dale tiempo al tiempo, le dije. Cómo no comprenderla? Cómo no identificarme con ella? Nos abrazamos muy fuerte. Lloramos juntas. Nos reímos juntas también y le prometí llamarla en la noche antes de dormir, para que no se duerma pensando en él. Aunque ya sé, that's not gonna happen.


Canción para dejarlo ir...




Canción para recordar lo que no fué y no será... (Irónica es la vida, esta canción sonaba en el restaurant donde V y yo llorábamos con vino en mano)




Canción par decir adiós... una de mis favoritas