jueves, 21 de abril de 2011

Y el bebe para cuándo?



Acabo de ponerme mi chaleco anti-balas porque sé que lo que voy a escribir no les va a gustar a muchos, pero ya estoy algo acostumbrada a las miraditas extrañas que recibo cuando digo lo que realmente pienso.
Es la filosofía de la sociedad "borrego" como yo le suelo llamar. Si no piensas igual que los demás, estás mal. Algo falla en tu cabeza. No eres normal. Necesitas un psicólogo.

Y para cuándo te casas?
A la soltera: Y cuándo piensas casarte?
A la casada: Y el bebe para cuándo?
A la que ya es madre: Y cuándo viene el hermanito?

Mucha gente se casa porque "ya toca". Porque ya llegaron a los 30 y ya tienen 2 o 3 años de relación con la pareja y todos los amigos ya se casaron y tienen bebes. Entonces "ya toca". Si no, se te va el tren.  Además, la onda de la boda y la fiesta es algo que no se quieren perder. No importa si la persona que tienen al lado es realmente la indicada. Lo que importa es que "ya toca". 

Algunos terminan en divorcio y otros se pasan la vida aparentando felicidad, pero peleando a morir todos los días y pasando por alto las infidelidades de la pareja.

Cuando yo estaba soltera tenía muchas ganas de enamorarme, pero no estaba segura de casarme. Nunca he creído 100% en el matrimonio. Para mí el amor no necesita contratos. Qué horrible debe ser saber que tu pareja sigue durmiendo en la misma cama contigo sólo para evitarse todo el papeleo del divorcio y la vergüenza con la familia, porque si fuera por él/ella, hace rato se hubiera ido.

Solía escuchar una y mil veces la clásica pregunta: oye y tú? no piensas casarte? ya se te va a pasar el tren. La verdad ya había rechazado una propuesta de matrimonio años atrás. Fue lo mejor que hice. Qué sería de mi vida ahora con el hombre equivocado?

Pero la vida te dá sorpresas y un día me escuché a mí misma diciendo: Sí, quiero. Yo, la que no creía en el matrimonio. Y no me arrepiento. Valió la pena la espera. Me casé enamoradísima y lloré como loca al decir mis votos en la boda porque realmente sentí cada una de las palabras que dije. Lloré de emoción, de alegría, de amor.  Pertenezco al grupo de chicas que se casan por auténtico amor y no porque "ya toca". 

Y el bebe para cuándo?
Pero claro la historia continúa. Ahora escucho con frecuencia: y el bebe para cuándo?
Estoy segura que tú al igual que yo, conoces algún caso de un papá o una mamá que no se preocupa por sus hijos. Cuántos casos de niños o adolescentes con padres divorciados conoces?

Yo? un montón! Y para mí la explicación es muy sencilla: La mayoría de personas no se detiene un momento a pensar: Seré una buena madre/padre? Estoy completamente segura/o que me quedaré por el resto de mi vida con mi pareja? Realmente quiero tener un hijo o lo hago sólo porque "ya toca"? Estoy preparada/o emocionalmente para educar, criar y ser la guía de un pequeño ser humano? Soy una persona emocionalmente equilibrada? Tendré paciencia o reaccionaré con violencia cuando ya no aguante más?

Para muchos, el hecho de tener un hijo es un paso que uno debe dar si ya está casado. La alternativa de no ser padres no está considerada en el cuadro. Respeto la opinión de la gente que cree que su misión en la vida (o al menos parte de su misión) es traer un hijo al mundo. Lo que no respeto es la irresponsabilidad. Porque para mí es evidente, que no todos los seres humanos están preparados para ser padres. No todas las mujeres son o serán buenas madres sólo por el hecho de ser mujer.

La prueba más grande la tenemos todos los días en los diarios. Adolescentes delincuentes, drogadictos, niños de 10 años que se suicidan, jóvenes que se quitan la vida, gente con problemas emocionales gravísimos. Una de las grandes causas de tanta soledad, tanta depresión, tanta desorientación son los padres que no cumplen con su labor. Los malos padres. Cuántos casos de bebés abandonados en un basurero o en la calle se ven por televisión? Y no le echemos la culpa a la pobreza y a la falta de cultura. Los jóvenes de las familias más adineradas sufren de soledad, rechazo, depresión, baja autoestima. En resumen: no importa si eres rico o pobre, si eres un alto diplomático o si no fuiste al colegio. No es cuestión de clase social o nivel académico. Es cuestión de vocación. Hay gente que no sirve para ser papá o mamá. Y por lo tanto deberían de eliminar la posibilidad de tener un bebe.

"Qué? Esta fulana no quiere tener hijos? Seguro que el marido no puede..."
Cuando trato de explicar mi teoría, recibo miradas de sospecha. Muchas veces me ha tocado explicar que mi esposo no es ni estéril ni impotente. Me ha tocado contar parte de su vida privada pasada para probar su capacidad de ser padre y aclarar que mi forma de pensar no tiene nada que ver con la virilidad o fertilidad del hombre más importante en mi vida.

Pero claro, una vez que él queda libre de sospechas, las miradas se tornan hacia mí. Y entonces también me toca explicar que soy una mujer fértil con plena capacidad de procreación. Entonces las miradas se vuelven signos de interrogación. La pregunta queda en el aire. Por qué hago tanto revuelo en torno al tema?

El punto principal  para mí, es mucho más serio que el tema físico-biológico: Seré realmente una buena madre? Estoy capacitada para servir de guía a una criaturita para la cual yo seré la persona más importante en la vida? 

Obviamente no puedo explicar mi teoría a cada persona que me pregunta: y el bebe para cuándo?. Sólo sonrío y digo: ya pronto.

Para mí, el hecho de tener un hijo es una decisión sumamente importante, es algo serio, de muchísima responsabilidad. Y lo único de lo que estoy segura hasta el momento es de que no traeré un bebé al mundo sólo para contentar a la platea.

En mi vida, las cosas que he hecho, las he hecho por convicción. Si decidimos tener un bebé, será porque hemos llegado a la conclusión de que ambos tenemos vocación de padres y nos vamos a compremeter de lleno con esa tarea eterna, (porque el ser padre / madre no acaba nunca).

Si uno tiene la valentía de tener un hijo, lo mínimo que puede hacer es darse en cuerpo y alma de por vida, para asegurarse de que ese niño se convierta en una persona íntegra, que aporte cosas positivas a la sociedad, que tenga los valores necesarios para enfrentar el mundo y sobre todo, que sea feliz.

Y si decidimos no tener hijos, estoy totalmente segura que nuestra vida será tan bonita y llena de felicidad como lo es ahora. Se puede tener un hogar feliz con o sin hijos. No se puede procrear un bebé sólo para convencer a la platea de que el hombre es muy macho (muchos lo hacen) o de que la mujer "está completa" y que tienen un matrimonio feliz.


Tres requisitos básicos para la llegada de un niño
Un hijo es una decisión que se debe tomar:
1ero, si ambos están seguros de tener vocación de padres.
2do, si la relación de pareja es sana, estable y armoniosa.
3ero, si ambos así lo desean.

Si alguno de los dos no está seguro del todo, o si no es emocionalmente estable, o si la relación ya ha dado muestras de que algo no funciona bien, es mejor descartar completamente la idea de un bebé. Pero claro, es siempre más fácil pensar que un niño vendrá a solucionar los problemas de pareja, o hará sentar cabeza al inmaduro, o unirá más a una pareja con constantes peleas. Grave error. Resultado? Un niño infeliz, con baja autoestima, desorientado.


Un hijo no debe ser "una obligación" que cumplir en la vida
No creo en las reglas sociales. No creo en seguir al rebaño. No creo en una vida limitada a seguir lo que la sociedad impone. No creo en hacer las cosas para contentar al resto y "encajar" en el grupo.

Creo en seguir a tu corazón, a tu conciencia. Creo en la felicidad, que según mi opinión, se puede encontrar de mil maneras y que no está necesariamente ligada al matrimonio o al hecho de tener un hijo. Creo en la libertad de elegir tu propio camino y el derecho a que nadie te señale.

Créeme, uno encuentra mucha paz cuando dejas de preocuparte por lo que digan los demás, cuando  haces las cosas con verdadera convicción.

Todos deberíamos preguntarnos, antes de concebir, si realmente tenemos vocación para ser padres. Sería extraordinario que el hecho de tener un bebé, no se considerara como una especie de "obligación" en la vida. Que todos estuviéramos concientes de que no todas las personas tienen la capacidad emocional, moral y mental que se requiere para criar y educar a un niño.  Habría menos soledad, menos depresión, menos tristeza, menos confusión y menos violencia en el mundo. Habrían nuevas generaciones de gente más feliz y más sana de cuerpo, mente y espíritu.

Si en el futuro un bebé llega a nuestro hogar quisiera tener la capacidad de estar con él cada vez que se caiga y necesite que lo levanten. Ser ejemplo de cosas positivas. Guiarlo de la mano y no ordenarle lo que tiene que hacer. Darle libertad para tomar decisiones. Ser conciente de que el amor no se demuestra ni con juguetes caros ni con comida, ni solamente con abrazos y besos. Sino con paciencia, compañía, silencio en momentos de intolerancia y con dedicación de tiempo, de madrugadas y domingos. Escuchando con comprensión y sin juzgar. Dándole un hogar donde sus padres se respetan, se aman y lo aman; y donde reine la armonía y confianza.

Es fácil escribir todo éso y tener la intención de hacerlo. Pero cuando pasan los años, en el día a día, las promesas y palabras bonitas se las lleva el viento. Sólo la gente con verdadera vocación logra tener éxito en su labor de padre/madre.

Seré capaz de todo éso? Tengo verdadera vocación para la maternidad? Espero llegar a la conclusión de que sí. Tal vez ésa es la pregunta que todos nos deberíamos hacer, a solas y en silencio.

Ah, por si acaso, no hay problema, pueden seguirme preguntando: y el bebe para cuándo? Ya saben mi respuesta.