sábado, 19 de marzo de 2011

Una historia para recordar


Desde que ví la película hace unos días sentada en el sofá de mi casa, no he podido dejar de pensar en aquel perro, que en 1925 en Japón, decidió esperar a su amo en la estación de tren, sin saber que su amo jamás regresaría...y esperó y esperó y cada día durante diez años volvió a la estación de tren a la misma hora, con la mirada fija en la puerta por donde salían los viajeros. Hachiko se llamaba. Su amo falleció de un ataque al corazón y nunca más regresó. Hachiko lo esperó hasta marzo de 1935, año en que murió esperando en las afueras de la estación de tren...

No puedo decir que la película es una súper producción, porque la verdad no lo es. Lo que conmueve profundamente es que se trata de una historia de la vida real. Un profesor universitario japonés llegaba todos los días a la estación de tren acompañado de Hachiko. El perro lo veía subir al tren y luego se iba a casa. Una vez que llegaba la tarde, Hachiko regresaba a la estación y esperaba durante unos minutos la llegada del tren. El profesor japonés bajaba del tren y era recibido con alegría por su perro. Juntos regresaban todos los días a casa.

Obviamente la gente alrededor, vendedores, trabajadores de la estación y los propios pasajeros que a diario se movilizaban en el mismo tren para irse a su trabajo, quedaron admirados con la inteligencia y precisión de Hachiko. No fallaba. Puntualmente esperaba la llegada de su amo.

Hachiko y el profesor se hicieron populares entre la gente que los veía diariamente. Un día Hachiko acompañó al profesor y lo vió alejarse en el tren. Cuando regresó por la tarde, esperó horas y el profesor nunca llegó. Le había dado un infarto al corazón mientras dictaba clases en la universidad.

La familia del profesor, amigos, conocidos e incluso otras familias que se enteraron de la historia, hicieron de todo para darle a Hachiko un nuevo hogar. Pero de alguna u otra manera, el perro lograba escaparse y regresaba siempre a la estación de tren. Nadie logró alejarlo de ahí. Periodistas se interesaron en la historia y publicaron en el periódico la foto de Hachiko. Diez años después, ya viejo, enfermo y caminando con lentitud, volvió Hachiko como siempre a la estación, con la esperanza de que su amo por fin regresara. Y así, esperándolo, encontraron el cuerpo de Hachiko sin vida en una estación de tren en Japón. Estas son fotos del verdadero Hachiko, el que vivió entre los años 1923 y 1935, viejo y enfermo esperando a su amo.




















Desde que me enteré de la historia y ví la película, no he podido dejar de pensar en Hachiko, tratando de imaginarme lo que sentía.

La palabra LEALTAD es desconocida para muchos seres humanos. Hay mucha falta de lealtad en el mundo. Falta de lealtad entre amigos (éso es algo que yo no soporto), falta de lealtad en las relaciones de pareja, falta de lealtad en la familia. Mucha gente te sonríe y finge ser tu amiga (o). A la primera oportunidad o situación difícil que se presenta, te traicionan. Muchas veces la familia misma te traiciona. Cómo es posible que un animalito tenga tan claro lo que significa ser leal a alguien? Amar a alguien literalmente hasta la muerte.

Yo tengo adoración por los perros desde que Jacko, mi perro, llegó a mi familia. Sólo la gente que ha tenido un perro alguna vez conoce el amor incondicional que estos animales ofrecen a sus amos.

A veces, después de un mal día en el trabajo, regresaba enojada o triste a casa. Jacko saltaba de alegría, se echaba a mis pies, me lamía las manos...es decir, estaba siempre presto a darme amor, a demostrarme que no importaba lo que pasara, él me quería.

Hace poco ví un video de un perrito sentado al lado de otro perrito herido, en medio de todo el desastre que dejó el tsunami en Japón. El perro no se movía del lado de su amigo moribundo. A pesar de estar seguramente hambriento y con frío, el perro seguía al lado de su amigo. No intentó huír.


También ví otro video de un perro en plena carretera en Chile tratando de mover con el hocico y las patas, el cuerpo sin vida de otro perro que había sido atropellado por un auto a toda velocidad. Los autos circulaban alrededor, pero el perrito, siempre mirando a la izquierda y derecha, por miedo a los autos, no cesaba en su deseo de rescatar a su amigo.




Yo siempre he criticado la falta de lealtad entre amigos. Creo que a un amigo se le puede perdonar de todo; que sea fresco, que fastidie, que sea inoportuno a veces...pero que sea desleal, éso para mí no tiene disculpa. Pienso que hasta con la familia uno puede más o menos "tolerar" la deslealtad, sabes por qué? porque uno no elige a su familia. En cambio los amigos son los familiares que uno elige tener en la vida. Y si dos personas han decidido tener una amistad, el ser desleal, el traicionar a quien te entregó su confianza, éso es bajo.

Aún sigo pensando en Hachiko. Me hubiera gustado mucho conocerlo. Tanto que aprender de un animalito que dio tremenda enseñanza hace muchos años en Japón. Ojalá todos los amigos del mundo pudieran ser como Hachiko o como los perritos de estos videos. Leales hasta la muerte. A mí los dedos de una mano me sobran para contar las verdaderas amistades que tengo. Ojalá que en mi vida, se crucen en mi camino más amistades reales, leales, incondicionales. Más amigos de nombre Hachiko.

Aquí está el trailer de la película para los que aún no la vieron.


Y esta es la música de la parte final de la película. Creo que representa perfectamente los sentimientos de Hachiko.