miércoles, 3 de noviembre de 2010

Stayin' alive


De un tiempo a esta parte me he olvidado de cómo se hace para retener el llanto, detener las lágrimas para llorar solo en privado. Antes podía hacerlo. Era una maestra en ese arte. Pero dicen que la práctica es la que hace al maestro y yo hace tiempo que no practico. Hacía tiempo que no necesitaba hacerlo.

Hace unos días intenté con todas mis fuerzas pero fue en vano. Una por una iban cayendo las lágrimas y yo, que lloraba de tristeza, empecé a llorar también de cólera, por haberme olvidado de la táctica que antes me había sido tan útil.

De un tiempo a esta parte vengo pensando en la vida y la muerte. A esta última ya la conocía yo desde hace años. Me la presentaron (o se presentó ella sola) un día  de enero de 1990. Yo estaba muy chica, pero ví su rostro frente a mí. Me desconcerté, me asusté, me quebré. Luego me desvelé muchas noches, me confundí, me caí y me levanté. Ingenuamente creí que después de todo ese proceso de vacío y tristeza total, ya había aprendido a enfrentarla. La muerte ya no me asusta, pensaba. Si ya se llevó a una de las personas que más adoro en la vida, pues ya nada más grande me puede quitar, me decía a mí misma.

Hace unos días intenté consolarme pensando que la muerte de mi tío no era repentina o inesperada. Ya la esperábamos. Ya sabíamos que ocurriría. Por lo tanto debería doler menos. Pero cuándo duele menos la partida de alguien querido? No sé qué es peor. Que llegue sin que nadie lo espere, o sentarse a esperar a que llegue. Como quien se sienta en una estación esperando que llegue el tren que te va a llevar a otra parte. Miras el reloj cada cinco minutos. Quieres saber cuánto tiempo falta...

De un tiempo a esta parte quiero más a mi familia, y especialmente a mi mamá. Me dá una punzada en el corazón cuando pienso en los momentos tan difíciles que ha pasado viendo morir lentamente a su hermano...y yo tan lejos.

Hace unos días intenté escribir un post que no estuviera relacionado con penas ni muerte. Pero cómo escribir sobre otra cosa que no sea la realidad que vivo ahora mismo? Es una realidad tan grande que se traga todo. Mis pensamientos, mi energía, mi inspiración, mis ganas de levantarme. Y ahora disculpen si este post resulta aburrido o trágico para algunos. Pero la que escribe, que ahora mismo está sentada en su comedor frente a la computadora, es una muchacha que no sabe fingir. Mi mamá dice que jamás he sabido disimular lo que siento. Mi mamá dice que en mi cara se nota exactamente lo que estoy pensando. Pero ahora sé que también se nota en mis textos. Entérense, estimados lectores, que al escribir se abre mi yo interior y sale todo lo que hay ahí dentro. Como quien destapa una lata de cerveza y la espuma sale desesperadamente. Tienen todo el derecho del mundo de leer otro blog u otra cosa si esto les parece sombrío, lúgubre.

De un tiempo a esta parte se ha ido literalmente al tacho mi espíritu valentón, rebelde, autosuficiente. Es que ya crecí y ya me dí cuenta que no soy todopoderosa. Que no puedo lograr todo lo que quiero. No pude hacer nada para que mi tío no se fuera. No puedo hacer nada para apaciguar la pena de mi mamá y mi abuela. Cuando era más chica creía que nada en el mundo me podría traer abajo. Ahora ya me fui de cara contra la pared.

Hace unos días recordé cuando era niña. Todo era tan simple. La gente (mi gente) no se moría y no tenía que preocuparme casi de nada. En qué momento cambió todo? La niña que aún vive dentro mí me está preguntando: A dónde se van los que se van? Yo no sé qué responderle. Los que se van al cielo, nos pueden ver desde ahí? Yo no sé qué responderle. Es que no quiero mentirle. No quiero decirle que sí, cuando ni yo misma estoy segura.Y si no hay nada más allá?

De un tiempo a esta parte me he olvidado de cómo expresar lo que siento. Se me arruga la garganta, me quedo muda, las palabras se quedan encerradas detrás de mis labios. Me acabo de dar cuenta que el tiempo me ha enseñado a encerrarme en mi mundo interior. A no demostrar miedo ni pena. A no demostrar debilidad. Pero hoy tengo una tristeza tan grande. La única forma de sacarla de mi pecho es escribiendo. He descubierto que el escribir me libera, me da libertad, coraje, valor.

Hace unos días me dí cuenta que la muerte tenía un arma bajo la manga. Contrariamente a lo que yo pensaba, aún puede asustarme y no sé cómo enfrentarla. Qué es lo peor que le puede pasar a una persona a quien se le ha muerto alguien a quien quería? Que se muera otro más...

Una sola cosa me queda: quiero vivir hoy y ahora. Quiero disfrutar de lo que tengo hoy y ahora. Porque el pasado ya se fue y no tengo ninguna certeza del futuro. Lo único que tengo seguro es este momento.

El próximo post, prometo, tendrá una luz más clara que este. O por lo menos intentaré que tenga más colores que el gris puro de este texto.

A mi tío le gustaban mucho los Bee Gees cuando era joven. Se peinaba como los Bee Gees y escuchaba esta canción en su long play.  Tío, you're stayin' alive...