viernes, 26 de noviembre de 2010

Las chicas grandes no lloran


Aunque te duela en el alma

No te culpes. No creo que hubiera forma de que lo adivinaras. No hubo una tarde, una noche o una mañana. Ningún perro ladró y tampoco habían moscas en la casa. No viste ninguna película de terror. Tampoco tuviste un sueño malo la noche anterior. No te levantaste con el pie izquierdo y hasta llegaste temprano ese día a la oficina. Cómo es que nadie te avisó?

Así es la vida. A veces te salta por la espalda y te tumba. No te culpes niña, que éso le pasa a muchos, o a todos? alguna vez.

Tantos recuerdos pasan por tu cabeza seguro ahora que llegas a casa después de trabajar. A tu nueva casa. A la que tuviste que mudarte para no pelear más y facilitar las cosas. Allí donde está tu mamá que siempre termina siendo tu apoyo incondicional. Porque tal vez ni ella misma lo pudo adivinar. Y éso que dicen que la intuición de las mamás no falla. Pero ella estuvo también tan feliz ese día, con un vestido hermoso, recibiendo a los invitados, orgullosísima de su hija. Será por éso? Será que tanto ruido, tanto baile, tanta música no le dejó escuchar la voz de ese sentido al que le llaman sexto? Porque además todo parecía perfecto. Te lo digo yo que estuve ahí y que ví un brillo incomparable en tus ojos. Yo también fui parte momentánea de esa felicidad enorme que te embargaba aquel día. Y la verdad tampoco sospeché nada. O será que no me fijé detenidamente?

Tú estabas linda. Había tanta preparación y dedicación detrás de cada detalle aquel día. Nosotras estábamos tan contentas de verte tan feliz. Pero sabes qué? Muchas veces aunque una sea mujer, se tiene que ser macho. Las dificultades se enfrentan dando la cara. Con coraje, con orgullo. Y si te dicen que esto ya no va más, que esto se terminó, que todo fue un error, que la rutina nos mató, que después de un tiempo veremos, que tú tuviste la culpa porque cambiaste mucho y no fuiste la mujer que yo esperaba... No respondas, no digas nada, no grites, no reclames, pero sobre todo no llores. Dáte la vuelta y sal de ahí. Vete al parque más cercano, haz un hueco profundo en la tierra con toda la fuerza de tus uñas y dedos y entiérralo. Entierra todos los recuerdos, sentimientos, pensamientos, remordimientos. Cual ceremonia de difunto, despídete para siempre de lo que ya se terminó.

No se ama de verdad cuando se tira la toalla tan pronto. No se quiere de verdad cuando prometes eternidad y luego rompes tu promesa con miles de excusas. Nadie se casa con la idea de divorciarse luego. Pero algunos se casan por presión. Porque "ya es hora". Y qué diablos si luego no funciona me divorcio y punto. Total, no seré ni el primero ni el último. Mientras tanto tú soñabas con un hogar, con hijos, con una vida juntos.

Y cómo sospechar lo que el otro piensa? Cómo poder saber hasta dónde llega su amor? Sólo te queda confiar. No hay forma. O si la hay? Porque aquella vez que demostró indiferencia ante tus sueños y planes, no significó una alerta roja. Porque tampoco fue una mala señal el hecho de que se rehusara a tantas cosas. Acaso no todos los hombres son así? Y tampoco fue una alerta roja todas aquellas sospechas que tenías.
O sí?

Porque a mí me ha pasado mil veces que no he querido hacerle caso a una corazonada y luego me dí contra la pared. Pero es de humanos equivocarse. Es de mujeres cegarse. No admitir que el que tienes al lado, no es el correcto. Es de mujeres negarse a aceptar que la relación con un tipo así no tiene ningún futuro. Es de mujeres sentir mucho miedo a la soledad. Al qué dirán. Miedo a lo incierto. Al qué pasará después.

Yo, como tu amiga, sólo puedo decirte que lo peor ya pasó. Que nadie ha muerto jamás por una ruptura. Yo como tu amiga, sólo puedo contarte, si es que de algún consuelo te sirve, que hay mujeres que se quedan años en relaciones dañinas y son infelices. Hay mujeres que prefieren éso, antes de afrontar su realidad y enfrentar su vida solas. Tomar las riendas de su futuro y darse cuenta que merecen ser felices. Muchas mujeres tienen miedo a ser responsables de su propio destino. Prefieren echarle la culpa a quien tienen al lado de su infelicidad. Y cuando menos te das cuenta, el tiempo ya pasó. Te miras al espejo un día y descubres arrugas que antes no se asomaban, descubres en tu cara una amargura que no te deja vivir feliz. Que no te deja espacio ni tiempo para ti misma. Y sientes envidia de aquellos que sí pudieron ser felices. Y sientes rabia de tu propia vida.
Prefieres una vida así? Acaso no es mejor lo que te ha pasado ahora? Acaso no es mejor que ese tipo se largue de tu vida y que tengas la chance de empezar de nuevo? De cumplir tus sueños? De buscarle un buen papá a tus futuros hijos?

Dentro de tantos días oscuros que en el pasado tuve en mi vida, hubo un día de luz que nunca olvidaré. Fue el día en que me levanté con coraje y me prometí a mí misma ser feliz. Me prometí buscar incansablemente. Tú necesitas hacer lo mismo porque te lo mereces. Porque todas las mujeres nos lo merecemos.

Qué te importa si hubo planes que no se cumplieron! Qué te importa lo que te diga la gente! No pases la página. Más bien cierra el libro y empieza a escribir uno nuevo. Tómate todo el tiempo que necesites para reconstruírte a ti misma y volverte a enamorar. Porque sí, es verdad, hay que admitirlo: una mujer feliz es una mujer amada y adorada por un buen hombre. Y sí, aunque suene increíble, en el mundo  hay hombres capaces de dar felicidad a una mujer.

Deja ya el llanto y la pena y los lamentos. Las chicas grandes salen vestidas con taco y cartera en los días más oscuros. Las chicas grandes enfrentan sus miedos y ganan. Las chicas grandes no lloran.



Carta a dos buenas amigas, a dos chicas grandes.

Canción para recordar un rato. Porque antes de "enterrar" todo, tenemos derecho a estar tristes.


Canción para agarrar coraje y no olvidar que las chicas grandes no lloran...

Y este es un video que muestra exactamente lo que tienes que hacer. Vence tus miedos. Sé valiente. Enfréntate al cambio y al futuro. Busca tu felicidad.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Stayin' alive


De un tiempo a esta parte me he olvidado de cómo se hace para retener el llanto, detener las lágrimas para llorar solo en privado. Antes podía hacerlo. Era una maestra en ese arte. Pero dicen que la práctica es la que hace al maestro y yo hace tiempo que no practico. Hacía tiempo que no necesitaba hacerlo.

Hace unos días intenté con todas mis fuerzas pero fue en vano. Una por una iban cayendo las lágrimas y yo, que lloraba de tristeza, empecé a llorar también de cólera, por haberme olvidado de la táctica que antes me había sido tan útil.

De un tiempo a esta parte vengo pensando en la vida y la muerte. A esta última ya la conocía yo desde hace años. Me la presentaron (o se presentó ella sola) un día  de enero de 1990. Yo estaba muy chica, pero ví su rostro frente a mí. Me desconcerté, me asusté, me quebré. Luego me desvelé muchas noches, me confundí, me caí y me levanté. Ingenuamente creí que después de todo ese proceso de vacío y tristeza total, ya había aprendido a enfrentarla. La muerte ya no me asusta, pensaba. Si ya se llevó a una de las personas que más adoro en la vida, pues ya nada más grande me puede quitar, me decía a mí misma.

Hace unos días intenté consolarme pensando que la muerte de mi tío no era repentina o inesperada. Ya la esperábamos. Ya sabíamos que ocurriría. Por lo tanto debería doler menos. Pero cuándo duele menos la partida de alguien querido? No sé qué es peor. Que llegue sin que nadie lo espere, o sentarse a esperar a que llegue. Como quien se sienta en una estación esperando que llegue el tren que te va a llevar a otra parte. Miras el reloj cada cinco minutos. Quieres saber cuánto tiempo falta...

De un tiempo a esta parte quiero más a mi familia, y especialmente a mi mamá. Me dá una punzada en el corazón cuando pienso en los momentos tan difíciles que ha pasado viendo morir lentamente a su hermano...y yo tan lejos.

Hace unos días intenté escribir un post que no estuviera relacionado con penas ni muerte. Pero cómo escribir sobre otra cosa que no sea la realidad que vivo ahora mismo? Es una realidad tan grande que se traga todo. Mis pensamientos, mi energía, mi inspiración, mis ganas de levantarme. Y ahora disculpen si este post resulta aburrido o trágico para algunos. Pero la que escribe, que ahora mismo está sentada en su comedor frente a la computadora, es una muchacha que no sabe fingir. Mi mamá dice que jamás he sabido disimular lo que siento. Mi mamá dice que en mi cara se nota exactamente lo que estoy pensando. Pero ahora sé que también se nota en mis textos. Entérense, estimados lectores, que al escribir se abre mi yo interior y sale todo lo que hay ahí dentro. Como quien destapa una lata de cerveza y la espuma sale desesperadamente. Tienen todo el derecho del mundo de leer otro blog u otra cosa si esto les parece sombrío, lúgubre.

De un tiempo a esta parte se ha ido literalmente al tacho mi espíritu valentón, rebelde, autosuficiente. Es que ya crecí y ya me dí cuenta que no soy todopoderosa. Que no puedo lograr todo lo que quiero. No pude hacer nada para que mi tío no se fuera. No puedo hacer nada para apaciguar la pena de mi mamá y mi abuela. Cuando era más chica creía que nada en el mundo me podría traer abajo. Ahora ya me fui de cara contra la pared.

Hace unos días recordé cuando era niña. Todo era tan simple. La gente (mi gente) no se moría y no tenía que preocuparme casi de nada. En qué momento cambió todo? La niña que aún vive dentro mí me está preguntando: A dónde se van los que se van? Yo no sé qué responderle. Los que se van al cielo, nos pueden ver desde ahí? Yo no sé qué responderle. Es que no quiero mentirle. No quiero decirle que sí, cuando ni yo misma estoy segura.Y si no hay nada más allá?

De un tiempo a esta parte me he olvidado de cómo expresar lo que siento. Se me arruga la garganta, me quedo muda, las palabras se quedan encerradas detrás de mis labios. Me acabo de dar cuenta que el tiempo me ha enseñado a encerrarme en mi mundo interior. A no demostrar miedo ni pena. A no demostrar debilidad. Pero hoy tengo una tristeza tan grande. La única forma de sacarla de mi pecho es escribiendo. He descubierto que el escribir me libera, me da libertad, coraje, valor.

Hace unos días me dí cuenta que la muerte tenía un arma bajo la manga. Contrariamente a lo que yo pensaba, aún puede asustarme y no sé cómo enfrentarla. Qué es lo peor que le puede pasar a una persona a quien se le ha muerto alguien a quien quería? Que se muera otro más...

Una sola cosa me queda: quiero vivir hoy y ahora. Quiero disfrutar de lo que tengo hoy y ahora. Porque el pasado ya se fue y no tengo ninguna certeza del futuro. Lo único que tengo seguro es este momento.

El próximo post, prometo, tendrá una luz más clara que este. O por lo menos intentaré que tenga más colores que el gris puro de este texto.

A mi tío le gustaban mucho los Bee Gees cuando era joven. Se peinaba como los Bee Gees y escuchaba esta canción en su long play.  Tío, you're stayin' alive...