lunes, 25 de octubre de 2010

Si pudiera adelantar el tiempo...

En clase de español, conmigo como profesora, haciendo un ejercicio con el tiempo condicional de los verbos, los alumnos tenían que completar distintas oraciones: Si pudiera volver a vivir un instante en mi vida..., si pudiera volver el tiempo atrás..., si pudiera adelantar el tiempo...  Precisamente esta última frase fue la que una alumna europea-escandinava de 25 años, completó de la siguiente manera en perfecto español: Si pudiera adelantar el tiempo, querría conocer al hombre que me amará sinceramente y que se casará conmigo. Luego hizo una pausa y dubitativamente dijo: bueno, si es que ese hombre existe...
Un silencio invadió el salón. Las otras alumnas de la clase se quedaron mirando al vacío y una de ellas (que también es europea-escandinava, todos lo son en esa clase) dijo suspirando: sí, yo también quiero saber si existe un hombre así para mí...

Regresé a casa y me quedé pensando en lo que había ocurrido en el salón aquella noche. Las mujeres de este lejano país en donde ahora vivo, tienen fama de ser frías y frívolas. De ellas se cree que no están interesadas en el matrimonio ni cursilerías por el estilo. Pero al escuchar a estas chicas, y ver que las otras también compartían ese deseo en silencio, me dí cuenta que toda esa fama de frialdad, autosuficiencia y frivolidad es un cuento chino que a algún hombre despechado se le ocurrió inventar. Esa noche me dí cuenta que todas las mujeres en el mundo sentimos igual, no importa en qué país hayamos nacido. Todas anhelamos tener a un hombre que nos proteja y nos adore. Un príncipe que llegue a rescatarnos montado en un caballo blanco.

Acostada en mi cama antes de dormir, recordé todas las noches que en silencio y con el corazón encogido me fui a la cama en Lima. Tantas noches en las que me sentía súper sola y pensaba que mejor me iba acostumbrando a la idea...si Claudia mejor vete acostumbrando a estar sola, no hay un hombre como el que tú esperas, los que a ti te interesan, no están interesados en ti, y los que están interesados en ti, a ti no te interesan. Qué irónica es la vida, pensaba mientras lloraba en silencio. Me quedaba hasta tarde viendo películas e identificándome con algunos de los personajes. Me pasaba los domingos en casa estudiando o yendo a trabajar.
Manejaba mi auto de regreso a casa, sola por la noche, pensando en lo lindo que sería tener a alguien que me recogiera de la universidad o del trabajo, alguien que me llamara y me preguntara si estoy bien, o a qué hora voy a llegar. Estaba cansada de tener relaciones complicadas o tensas. Estaba cansada de no poder confiar en un hombre. Ya me habían roto tantas veces el corazón. Tomarme una pastilla para poder dormir era muchas veces mi método de emergencia para olvidarme de lo que algún estúpido me había hecho.

Recordando todo aquello y recordando también a "Annika" (así se llama la alumna que completó la frase), me puse a pensar que en este mismo momento, hay en el mundo muchas mujeres pasando por lo mismo. Algunas se ponen la careta de chicas "modernas", que sólo quieren un "agarre" y que no se complican la vida pensando en tonterías. Otras tienen careta de la chica "ocupada", está tan ocupada trabajando y estudiando que la verdad no tiene tiempo para una relación amorosa. Otras tienen la careta de la chica "indiferente", la que dice que está súper conforme con su vida y que no necesita un hombre para nada, es más, no quiere casarse nunca.

Podría pasarme el día entero describiendo las distintas caretas que las mujeres inventamos para no mostrar lo que de verdad sentimos. Pero la verdad es que cualquier mujer se derrite ante un hombre que le ofrece la posibilidad de un verdadero amor, de una relación seria.

Recuerdo que le tenía pavor a la idea de estar sola. Creo que aún tengo ese miedo. Y sé que no soy la única. Hay muchas mujeres que prefieren continuar con una relación dañina sólo para no estar solas. Y si nadie más se fija en mí? es lo que grita una voz muerta de miedo en el interior de una misma. Me quedé pensando en todo lo que mi antigua soledad me había llevado a hacer: llamar a algún imbécil al que no debía de llamar nunca más, engañarme a mí misma muchas veces, no escuchar consejos de personas que veían todo con más claridad que yo.

Había algo que yo solía hacer. Era como un juego mental. Cuando veía un tipo en la calle que me parecía guapo, hablaba con Dios y le decía: uno así mándame por favor!!!. Si veía que el novio de una amiga se portaba amorosamente con ella, le pedía a Dios: a mí también consígueme uno así! Hasta que un día me cansé y dije: ya no me mandes nada, ya entendí el mensaje, para mí no hay un hombre. Ok. Voy a hacer mi vida sola y punto. No te fastidio más.

El día que dejé de buscar y desear tanto encontrar al hombre de mi vida...finalmente apareció. Un príncipe azul que no llegó en caballo pero llegó montado en un avión y en vez de una espada, traía una maleta en la mano. Sólo recuerdo que mientras lo abrazaba fuerte y con lágrimas en los ojos, le dije al oído: por fin llegaste... No sé si los cuentos de hadas existen o no. No sé si todo tiene un final feliz. Pero no he vuelto a sentir soledad ni tristeza desde entonces.

Cuando la clase acabó, le dije a Annika antes de despedirme: Va a llegar cuando menos lo pienses. Ella me respondió con una sonrisa y con cierta tristeza en su mirada. La misma que yo solía tener. Ahora escribo este post deseando que el príncipe azul de Annika llegue algún día, en caballo, avión, en burro o en bicicleta, pero que llegue y la rescate. Tal como me pasó a mí.

En mis noches de soledad limeña solía escuchar esta canción...la letra es precisa...



Y para los que saben inglés...la letra de esta canción es también precisa...
If you knew how lonely my life has been, and how long I've been so alone, and if you knew how I wanted someone to come along and change my life the way you've done

sábado, 2 de octubre de 2010

Mi mejor amigo - Dedicado a mi hijo J


"Jacko está muy bien sra. Claudia. Es uno más en nuestra familia. Se ha acostumbrado mucho con nosotros. Yo le he tomado muchísimo cariño y él también ha aprendido a quererme. Corre por todos lados moviendo la cola cuando yo llego a la casa, como haciendo fiesta. Ahora somos inseparables. Puede usted estar tranquila porque aquí le damos mucho amor y él está feliz con nosotros".

Tuve sentimientos mezclados cuando leí el correo electrónico que el sr S me había escrito. No pude evitar que un nudo se formara en mi garganta. Pero al mismo tiempo una sonrisa se dibujaba en mis labios. Jacko, mi amigo, mi "hijo" como yo solía (y suelo aún) decirle, está adaptándose perfectamente bien con su nueva familia. Lo quieren mucho, se preocupan por él. Y él a cambio los llena de amor.

Se acordará de mí? De nuestras caminatas juntos? Aquellas veces en que, a corazón abierto, le contaba mis sueños, mis tristezas, mis miedos y mis alegrías. Se acordará de la manera especial con la que yo sujetaba su hocico con mi mano y acercaba mi nariz a la suya? Se acordará de todas las veces en que, siendo todavía un cachorro, se dormía arrecostado en mi vientre mientras yo también dormía echada en el sofá?

Llegó a mi casa un 5 de mayo en brazos de uno de mis mejores amigos. Apenas me vio se robó mi corazón. Era tan chiquito e indefenso y me miraba con cierto temor. Le pusimos una canasta con frazadita como cama. Había que ayudarlo a meterse dentro de la canasta porque no se atrevía a alzar las patitas. Ni mi mami ni yo sospechábamos que detrás de esa mirada tímida se escondía un perro súper travieso, juguetón, extremadamente sociable, cariñoso, faldero y siempre dispuesto a dar un poco de cariño.

Al inicio mi mamá se mostró un poco reacia a tener una mascota en casa. Pero Jacko se encargó de hacerle cambiar de opinión en menos de una semana. Es que era imposible resistirse a un cachorro tan bello y tierno, que se echa patas arriba para recibir unos segundos de cosquillitas en la panza, que se pone entre tus piernas para sentirse seguro, que hace pequeños gemiditos de tristeza cuando te alejas de él, que te mira con ojos de que tú eres todo lo que él tiene en este mundo. Jacko se ganó a toda la familia. Hasta los vecinos lo saludaban a él y no a mí cuando salíamos de paseo.

Mi hermana, que vive en otro país, se quejaba de que mi mamá sólo le hablaba de Jacko cuando ella llamaba por teléfono. Ay mamá qué exagerada eres, cómo es posible que un animal te tenga tan embobada. Que si jugó con su hueso, que si saltó de alegría cuando Claudia llegó de trabajar, que si ya aprendió a hacer sus necesidades en el patio y no por toda la casa, que si Jacko esto, que si Jacko el otro. Mi hermana no entendía por qué se hacía tanto revuelo por Jacko en la casa. Claro, nunca antes había tenido una mascota. Pero todo el recelo que sentía por aquel animal que le estaba robando la atención de su mamá, se le fue directo a la basura cuando lo vio por primera vez. Una miradita de esas y mi hermana estaba ya derretida como mantequilla. Una vez más Jacko lograba derretir el hielo con sus orejas largas y peludas y esa expresión única en sus ojos.


Todo aquel que se cruzaba en nuestro camino se deshacía en elogios: qué lindo tu perro, qué precioso su pelo, qué cariñoso, qué amigable, qué tierno... Jacko se convirtió en el engreído del barrio entero.

Un día llegó a la casa un hombre muy muy alto y guapo. Jacko percibió que aquel hombre era amigable y que podía confiar en él. Mientras jugaba con él y recibía cosquillas en la panza, Jacko, que siempre ha sido muy observador, notó una miradita especial entre su mamá y aquel hombre alto, pero no le dio mucha importancia en ese momento. Era más divertido disfrutar de unas cosquillitas en la barriga...

El tiempo pasaba y aquel hombre de repente aparecía en casa nuevamente. Luego se ausentaba por un tiempo pero siempre volvía. Y cuando estaba ausente ocurría algo muy extraño. Claudia se pasaba horas frente a un aparato, mirando una pantalla y hablando con alguien invisible. Sólo se escuchaba la voz del hombre alto pero. Jacko se había dado cuenta desde el primer instante que Claudia se llenaba de emoción cada vez que el hombre alto venía a la casa. No lograba entender exactamente por qué pero sabía que algo estaba pasando. No se imaginaba que aquel hombre se llevaría a su mamá muy lejos de él un día no muy lejano.

Nunca olvidaré la noche en que empecé a llenar cuatro maletas grandes con todas las cosas que me llevaría a mi nueva vida en otro continente. Jacko caminaba de un lado a otro, olía la ropa que yo metía en las maletas y caminaba pensativo. Cuando por fin terminé, voltée pensando que él estaría oleteando las maletas, pero no. Se había echado en la puerta de mi dormitorio con el hocico entre las patas y me miraba fijamente con tristeza profunda. Había comprendido que pronto me iría...


Hubiera dado todo por traerme a Jacko conmigo. Averigué tarifas a pagar, papeles que había que tramitar, todo, absolutamente todo. Pero mis ilusiones murieron cruelmente cuando el doctor le dijo a mi esposo que su alergia no había mejorado. Era totalmente imposible que él viviera en una misma casa con un perro o un gato porque un ataque alérgico, podría ser realmente peligroso para su salud.

Me quedaba como consuelo saber que tal vez mi mami necesitaba a Jacko como su fiel compañero que era. Meses después me dí cuenta que mi mami, no podía con él. Siendo una señora mayor, no podía compararse en velocidad y agilidad con Jacko que ya había estado a punto de perderse en varias ocasiones. El simple hecho de imaginarlo perdido dando vueltas por la calle, abandonado e indefenso, me ocasionaba un frío en la espalda.

Pasé noches llorando y despertándome a mitad de la noche. Estaba atada de pies y manos a miles de kilómetros de distancia, sin poder hacer nada. La enfermedad terrible de uno de los hermanos de mi mamá empeoró las cosas. Mi mamá necesitaba ocupar su atención en mi tío, como es lógico y Jacko pasaría casi todo el día encerrado y solo en casa. Me sentía la peor persona del mundo. Cómo es posible que hubiera abandonado a mi mejor amigo?  Qué sería de mi Jacko? Sólo me quedaba una alternativa.

Invertí todo mi tiempo y atención en encontrarle un nuevo hogar a Jacko. Tenía que ser una familia que adorara a los animales y que me permitiera seguir teniendo contacto con él. Hablé con muchas personas, mandé e-mails, hice llamadas, mi mamá visitó distintas familias y finalmente encontramos un nuevo hogar para mi hijo.

Te acordarás de mí Jacko cuando vaya a Lima de vacaciones y te visite?  Recordarás mi voz y mi olor? Me seguirás queriendo como antes o estarás enojado conmigo por haberte dejado? Vas a dejar que te agarre el hocico y la nariz como solía hacerlo?

El que nunca ha tenido un perro como mascota no entiende lo que escribo. Quien nunca ha tenido un perro se pierde de uno de los amores más sinceros, incondicionales y fieles del mundo. Un amor que no pide nada a cambio, que no juzga, que no traiciona. Un amigo que siempre está presente. El más fiel de los amigos, el que nunca falla.

El señor S me escribe contándome novedades sobre "mi hijo". Me envía fotos y me cuenta lo bien que se está adaptando con su nueva familia. Yo respondo:"Mil gracias por escribirme y darle tanto amor a Jacko, estoy tan feliz de saber que está en muy buenas manos y que los ha aprendido a querer...". Una lágrima corre por mi mejilla, me tomo una pausa y respiro profundo e intento encontrar palabras. Necesito llorar por unos segundos, tratar de borrar por un ratito tantos recuerdos que vienen a mi mente para tener fuerzas y poder seguir escribiendo...