miércoles, 21 de julio de 2010

Cuando un papá se va...

Un papá puede irse de la vida de sus hijos de dos formas: emocionalmente y físicamente. Las dos maneras son tremendamente dolorosas y pueden dejar grandes heridas en el corazón. El mío se fue de mi vida emocionalmente hace muchos años, cuando yo era una niña y nunca más regresó. No recuerdo su presencia emocional. Era como un visitante, como un huésped o como un conocido de la familia, hablando en términos figurados. Hace algunos días, él se fue físicamente. Su ausencia ahora es completa.

Qué te trae la muerte de una persona importante en tu vida? Ahora que lo he experimentado en carne propia, me atrevería a decir que la muerte de alguien a quien tú quieres, te trae una profunda y cruda tristeza. Éso tal vez es fácil de explicar y comprender. Lo que no es tan fácil de explicar es la sensación de vacío que la muerte deja. Es un silencio espiritual, interno que no se puede describir.

Nunca más escucharás la voz de esa persona al lado del teléfono. Nunca más las bromas o las risas o la forma especial de hablar que tenía. Nunca más las peleas ni las conversaciones largas. Nunca más su figura frente a ti. Es raro. Se siente raro.

Dice mi abuelita que el dolor más grande es la muerte de un hijo. Ella habla con autoridad sobre el tema porque ha visto morir a sus padres, hemanos, esposo y a una de sus hijas. Yo no soy madre y por lo tanto no he experimentado éso, pero puedo decir que cuando un papá se va...te duele en el alma. Sabes lo que es tener un dolor en el alma? Es un dolor que le duele al dolor. Es una pena que se asienta en lo profundo de tu ser y que pesa más de una tonelada. Pesa tanto que no te deja caminar, respirar o hablar. Pesa tanto que la vida pierde el sentido que antes tenía.

Pero la muerte enseña. Te hace madurar. Te hace más fuerte. Te deja bien clarito en la cabeza que no eres nada. Que si mañana un borracho conduciendo un auto te atropella y te mata, se van al diablo tus planes de estudios, viajes, matrimonio, hijos, profesión y todo aquello que era tan importante para ti. Tu vida pende de la suerte, del destino, hasta podría decirse que estás en manos de los demás. Qué pasaría si un ex-enamorado se transtorna psicológicamente y decide matarte? Qué pasaría si mañana descubres que tienes una enfermedad horrible y que te queda un mes de vida? Qué pasaría si un día mientras te duchas te resbalas y te golpeas el cerebro y mueres en el acto? A dónde va todo aquello con lo que soñabas? Todo aquello por lo que te habías esforzado? Ves? No somos nada. Cualquier problema nos aflige sin darnos cuenta lo insignificante que puede ser. Desperdiciamos tanto tiempo pensando, llorando, peleando, callando por orgullo y hasta renunciando a nuestros sueños...y si la vida se acabara mañana?

Lo peor de todo es que el mundo sigue, no deja de girar porque alguien murió. El sol sigue saliendo por las mañanas y la gente sigue caminando presurosa por la calle. Los buses siguen circulando en la ciudad y la televisión sigue poniendo películas y noticieros. A veces tanta normalidad asusta y hasta parece insultar. Uno se pregunta: es que nadie se ha dado cuenta que mi papá ha muerto? Por qué todo sigue su curso normal? Es que a nadie le importa que la vida de un ser humano se haya acabado y que hayan quedado muchos aquí llorando su partida?

El mundo sigue girando no importa si el que se murió fue tu papá, un vecino, un presidente, un amigo o un albañil. El mundo sigue girando y a ti no te queda otra que girar también.

Cuando un papá se va, duele. A mí me dolió dos veces. Cuando se fue emocionalmente y luego físicamente. Y aunque la distancia emocional haya sido tan grande entre nosotros, yo llevo su sangre y me duele que ya no esté. Aunque haya cometido todos los errores que cometió, duele igual.

Hoy me doy cuenta que mi padre siempre estuvo ausente. Yo siempre lo tuve presente, pero él estuvo ausente y ahora ni siquiera podremos sentarnos a conversar del tema.

Por todo lo que quedó sin decir, por todas las preguntas sin respuesta, por todas las noches de soledad, por todos los momentos en que se necesita el consuelo de un papá, por todas las veces que nos hiciste reír y las veces que fuimos a comer chifa, por todos los recuerdos, por todo lo que fue y por todo lo que no fue y que ya nunca más será...por todo ello escribo este post.

Dicen que la muerte no te quita a las personas. Al contrario, te las inmortaliza en el recuerdo y en el alma. Sin embargo la vida te las puede quitar irremediable y bruscamente. A mí la vida misma me quitó a mi padre hace muchos años, y esa partida dolió muchísimo. Hoy la muerte no me lo quita, me lo graba como un sello en mi vida, en mi historia, en mi mente y en mi corazón.

Hasta siempre pa' ...ya nos volveremos a encontrar...