martes, 22 de diciembre de 2009

Es Navidad

Pausa a la historia de Eva y Martín. Aquí viene una historia real de Navidad.

Tenía 8 años y adoraba la Navidad. Para mí esa fecha era sinónimo de regalos y Papá Noel pero dos hechos importantes marcaron mis navidades infantiles.
Faltando pocos días para la Navidad anterior, buscaba un día un par de zapatos para vestirme bonita e ir a casa de una de mis tías. No los encontraba por ningún lado así que me agaché y empecé a buscar debajo de la cama. Tampoco los encontré, pero ví una caja enorme sellada. En ese momento estaba tan apurada que olvidé preguntarle a mi mamá qué había en la caja.

El 24 de diciembre noté que mi mamá y mi hermana cuchicheaban en el dormitorio y se quedaban calladitas cuando yo entraba. Con inventos, ambas me llevaron hasta la casa de mi abuelita que vivía en la cuadra frente a mi casa.

Pocos minutos antes de las doce regresamos a mi casa a ver qué me había traído Papá Noel...entramos a mi dormitorio y ví la ventana abierta y la cortina recogida hacia un costado como cuando alguien se asoma a la ventana. Mi hermana me dijo: uy mira! Papá Noel se acaba de ir...ha dejado la ventana y la cortina abierta!...mi corazón latía de emoción al ver un regalo enorme en mi cama...no podía esperar para abrirlo.


Al desenvolverlo ví la misma caja grande que había encontrado días atrás debajo de la cama. Entonces sentí un punzada en mi corazón. Pero esa punzada se fue rapidito cuando ví mi muñeca patinadora...la muñeca más linda que una niña pudiera imaginar!

En esa época no existían en el mercado peruano las muñecas patinadoras...al menos no como la mía, grande y preciosa. Mi mamá la había traído del extranjero en uno de sus viajes. Nada pudo hacerme más feliz...tenía el juguete que todas las niñas anhelaban.

Al año siguiente, por el mes de noviembre más o menos, conversaba con mis amigas de colegio sobre la Navidad y los regalos que íbamos a pedir. Una de ellas se juntaba con las chicas de secundaria que le habían dado la noticia que ella nos venía a contar: Papá Noel no existía. Era una mentira inventada por los padres de familia y que sólo los niños tontos creían. Qué?? No podía ser! pensaba en silencio. Como una película en cámara rápida, a toda velocidad, vinieron a mi mente las imágenes de la caja debajo de la cama, los cuchicheos de mi hermana y mi mamá, la misma caja sobre mi cama... Nuevamente sentí una punzada fría en mi corazón, pero esta vez duró varios días.

Pensé que si mi mamá había inventado todo éso lo había hecho de buena intención para hacerme feliz. Pero igual me dolió mucho el enterarme que no existía ese viejo gordo de barba blanca al cual le había escrito muchas cartas contando mis secretos y sueños.
Mi mamá lloró sentada en el sofá cuando le dije: mami no te preocupes, ya me enteré de toda la verdad...(la voz se me quebraba)...ya sé que Papá Noel no existe y que eres tú la que me compra los regalos con tu sueldo...gracias mami, aunque me dá pena Papá Noel...

Ese fue el primer hecho que me marcó. Aunque ahora lo recuerdo con cariño y sobre todo recuerdo esa muñeca con la que tanto jugué por horas y que le costó tanto a mi mamá.

Luego cuando fui creciendo mantuvimos siempre en casa la misma tradición: mi abuelo era el encargado de armar el Nacimiento. Escuché muchas historias al respecto. Mi abuela y mis tías decían que años atrás, cuando vivían en la otra casa, mi abuelito armaba un Nacimiento lindísimo e inmenso. Esa era la tradición que sus papás le habían inculcado porque cuando era niño armaban un Señor Nacimiento que ocupaba toda una habitación. Se colocaban grandes montañas inmensas de cartón pintado de verde, ponían pasto falso, colocaban muchos pastores, casitas, lagunitas y toda clase de animales que venían a ver al Niño Dios. Había una estrella de Belén grandísima y la Virgen y San José junto con el Niño eran los principales protagonistas. Les demoraba un día entero armar semejante maqueta. Mi abuelo había aprendido y conservado esa tradición y ahora no solo armaba el Nacimiento en su casa sino que en la mía también.


Una tarde, en los primeros días de diciembre, vino mi abuelito con su caja de herramientas y adornos a armar el Nacimiento en mi casa. Ese día me dijo: te voy a enseñar a colocar bien cada personaje, los animales, el Niño, la Virgen, San José, el pasto, la Estrella...para que cuando yo ya no esté aquí tú seas la encargada de armarlo. Para mí eso sonó como una tremenda responsabilidad. Puse mucha atención a cada cosa para no cometer errrores...aunque en el fondo pensaba que todavía faltaba muuuuucho para que llegara el día en que mi abuelo "ya no estuviera".

La primera Navidad en que mi abuelo "ya no estaba" fue muy triste. No bien empezó diciembre a mí me entró una nostalgia horrible. Tenía 14 años. Abrí la puertita del armario donde teníamos la caja con todos los elementos del Nacimiento. Muy despacio y cogiendo todo con mucho cuidado, tal como me había enseñado mi abuelo, empecé a colocar cada cosa con cierta solemnidad, como quien hace un ritual espiritual importantísimo. Para mí lo era.

Por la noche llegó mi mamá de trabajar y vió el Nacimiento. Me preguntó que por qué lo había armado sin esperarla. Le dije: es mi responsabilidad, mi papito me encargó armar el Nacimiento y así lo voy a hacer cada año. Mi mamá, al ver la tristeza mezclada con solemnidad en mis ojos, entendió todo perfectamente.

Hoy está nevando en esta parte del mundo. Los árboles están pelados y blanquitos por la nieve. La gente camina por las calles con abrigos y gorros. Las tiendas están adornadas con luces y guirnaldas. Todo se vive como en las películas, con frío, nieve, pinos y muñecos de nieve. Han pasado varios años. Hasta la Navidad pasada, yo seguí armando el Nacimiento en mi casa de Lima. Este año lo armaré muy lejos de la ciudad donde pasé tantas Navidades con mi abuelo, por supuesto siempre con un aire de solemnidad, por lo mucho que significa para mí y para mi abuelo, donde quiera que él esté.

Y bueno, aunque no lo crean, he vuelto a creer en Papá Noel. Creo que es el encargado de cumplir todos nuestros deseos...a mí ya me cumplió varios y esta Navidad tengo una lista enorme de pedidos, harta chamba para el viejito de la barba blanca.

P.D. Escríbeme historias y tradiciones navideñas que quieras compartir con este blog o simplemente algún recuerdo que te haya marcado en Navidad. Desde el otro lado del mundo un abrazo súper cálido que dure hasta la NocheBuena...Feliz Navidad!

Aquí les dejo esta canción, que aunque es triste, me hace recordar a mi abuelo en Navidad...



Este es el villancico más famoso del mundo, fue creado en Austria hace más de 150 años y ha sido traducido a muchísimos idiomas...me gusta porque me transporta a la noche en que nació Jesús y a mis Navidades infantiles más lindas rezando frente al Nacimiento...



Y por último les dejo este villancico en inglés que es el favorito de mi hermana...la que junto a mi mamá hacía de todo para mantener viva mi ilusión de Santa Claus...