
Lía miró sorprendida a Martín. No podía creer que la enamorada de Martín fuese la misma Eva que ella conocía y con quien había conversado tantas veces en distintas reuniones.
-Ella es tu enamorada? -dijo en voz alta Lía
-Ustedes se conocen? -respondió Martín
-Eres una basura! Desgraciado! Y tú eres una ruca! Siempre me pareciste una grandísima ruca pero nunca me imaginé que te revolcarías con MI enamorado! - gritó Eva enfatizando la palabra MI tanto como lo hizo Tula cuando le contó a todo el Perú que Carmona era el padre de SU hija.
-Quéeeee? Oye un momentito yo no sabía que él era tu enamorado. -gritó Lía
A Martín no se le ocurrió mejor idea que empezar a soltar todo el cuento de la amiga con depresión que necesitaba consuelo...
-Eva gordita escúchame no es lo que parece. Ella es una amiga mía de tiempo y estaba deprimida porque el enamorado le ha sacado la vuelta y yo solo estaba aconsejándola porque ella quería suicidarse...
-Aconsejándola?? Crees que soy estúpida??
-Gordita por favor mi amor no grites no te pongas así todo tiene una explicación
-La estabas consolando tirándotela en un hotelucho???!!!
-Amor por favor escúchame
-NO QUIERO ESCUCHARTE MÁS!!! CÍNICOOOOOOOOO!!! DESCARADO!
-Martín por favor no salgas con mentiras tontas es mejor que aceptes que le estabas sacando la vuelta a Eva - murmuró Vicky
-Tú cállate Vicky no entiendes nada! -gritó Martín...gordita por favor tenemos que hablar.
-Escúchame bien lo que voy a decirte Martín: NUNCA MÁS VUELVAS A BUSCARME, NUNCA MÁS. HAS MUERTO PARA MÍ.
Eva se dio la vuelta y le pidió a Vicky que encienda el auto para irse. Mientras se alejaban a regular velocidad Martín siguió rogando que le permitan explicar, pero ni Eva ni Vicky lo escucharon.
Lía y Martín se miraron. Había algo que a Lía le preocupaba muchísimo: que Eva le contara todo a Iván, su novio. A pesar de que nunca se habían visto, Eva sabía que Lily tenía un novio con quien pronto se casaría. Si quisiera podría averiguar de alguna forma el nombre del novio y llamarlo para contarle todo. Siendo mujer, Lía sabía perfectamente que una mujer despechada es capaz de cualquier cosa.
En el auto iban Vicky y Eva en silencio. Eva lloraba desconsoladamente sin poder controlar sus emociones. Vicky estaba tan nerviosa que prefería concentrarse en el tráfico para evitar un accidente.
4 MESES DESPUÉS...
Mientras escuchaba a Martín y lo miraba fijamente a los ojos, Eva planeó lo que haría al día siguiente. Él le había rogado durante varios meses. Había aguantado toda clase de insultos de parte de ella. A veces Eva simplemente le colgaba el teléfono apenas escuchaba su voz. Otras veces a ella le entraban ataques de nervios y cuando él la buscaba Eva se dedicaba a insultarlo, gritarle y desahogar toda su rabia.
Pero ahora sólo había tranquilidad entre ambos. Eva no quería seguir lamentándose por lo ocurrido. Martín se había humillado tanto que ella se sintió de alguna manera compensada. Más aún porque no solo se había humillado, sino que había dicho lo que todo mujer engañada quiere escuchar de boca del infiel: dijo que "la otra", la amante, la tipa esa fue solo una calentura temporal, una cosa de un par de noches nada más, un agarre furtivo que no tenía la más mínima importancia para él, que entre Eva y Lía no había punto de comparación. Martín llegó a decirle a Eva que él pensaba en Lía como en un ruca cualquiera que uno se encuentra en un bar. Una tipa que está esperando que se la levanten. Pero Eva era distinta, era una reina que merecía todo su amor y respeto y jamás se podría comparar una ruca a una reina.
Los oídos de Eva y su ego estaban siendo complacidos al escuchar aquello. Sin embargo ella sabía que su relación con Martín jamás volvería a ser la misma, nunca confiaría en él. A pesar de todo le gustaba que él la buscara para poder recharzarlo y alimentar así su orgullo.
Ahora Martín y Eva estaban sentados en un conocido café de Lima, esperando a que el mozo trajera dos cappuccinos. El trataba de acariciarle la mano pero ella no lo permitía. A pesar de que Martín estaba arrepentido, y a pesar también de que Lía ya se había casado por civil y por la iglesia, ambos seguían teniendo algunos encuentros o encontrones de vez en cuando.
Sentado frente a Eva, Martín solo sentía ternura y un enorme remordimiento por ser tan pendavis. Ese sentimiento lo llevó a preguntarle:
-Dime qué quieres que haga. Pídeme lo que quieras y lo hago sin dudar. Solo quiero que vuelvas a estar conmigo y que seamos otra vez la pareja que siempre fuimos.
-Eso no podrá ser nunca Martín...
-Eva escúchame por favor...si tú quieres...si tú me perdonas...yo quiero pedirte que nos casemos cuanto antes...Eva quieres casarte conmigo?
Eva se quedó en silencio por unos instantes. El mozo llegó trayendo los cappuccinos. Eva seguía planeando lo que haría al día siguiente.
-Hasta qué hora vas a trabajar mañana Martín?
-No sé...supongo que hasta las 6pm, como siempre. Por qué me preguntas éso?
-Solo preguntaba...
Al día siguiente se puso guapa. Quería demostrarle a Lía que ella también podía ser guapa y sexy si se lo proponía. Había pensado mucho en los últimos días. Conocía a Lía y sabía que muy probablemente no estaría arrepentida sino que por el contrario se sentiría orgullosa de su hazaña y de haber humillado a Eva. Lo peor es que no se equivocaba. Lía estaba lejos de sentir remordimiento, por éso seguía acostándose con Martín, porque le excitaba mucho saber que le estaba quitando el hombre a una mujer tan dulce y "de su casa" como Eva. Ahora Eva necesitaba resarcir su orgullo herido.
Cuando Martín bajó al primer piso del edificio rumbo a su casa encontró a Eva muy bien vestida. Se emocionó muchísimo...
-Gordita has venido a verme...
-Sí. Quiero hablar contigo.
-Claro, claro, lo que tú quieras mi amor. Seguro has pensado en la proposición que te hice ayer.
-Sí, lo he pensado y quiero saber si realmente quieres casarte conmigo.
-Por supuesto mi amor. Sería mi sueño hecho realidad. No hay nada que yo quiera más en el mundo.
-Entonces estarías dispuesto a hacer lo que yo te pida?
-Lo que tú me pidas mi amor, lo que sea.
En ese preciso instante salió del elevador Lía y al verlos juntos no pudo ocultar su sorpresa y desazón. Eva la interceptó.
-Podemos hablar un momento Lily?
-Qué? No entiendo, yo estoy por irme a mi casa.
-Sólo será un momento - dijo Eva con tanta tranquilidad que Lía no tuvo más remedio que aceptar. Martín estaba muy confundido. Los nervios comenzaron a apoderarse de él.
-Vamos al café de la esquina Martín - dijo Eva con una sonrisa.
Cuando los tres se sentaron Martín y Lía no podían ni mirarse a los ojos. Ambos se preguntaban qué era lo que Eva traía entre manos. Lía observaba de rato en rato la figura de Eva, el sastre que había elegido le quedaba espectacular, tanto que Lía sintió su ego femenino en peligro.
Eva empezó en ese momento una de las escenas que quedará grabada en la mente de los tres para siempre.
-Martín, en todos estos meses que han pasado desde que descubrí todo lo que había entre ustedes me has rogado, suplicado, has llorado y hasta te has arrodilaldo para jurarme que me amas y suplicarme que te perdone.
-Gordita...
-Déjame continuar. Yo aún no he decidido si voy a perdonarte o no. Pero para tomar una decisión necesito saber si todo lo que me has dicho es verdad y si es lo que tú sientes realmente o es simplemente otra de tus mentiras. Por éso quiero que repitas aquí delante de Lía todas las cosas que me has dicho. Quiero que repitas lo que dijiste: que Lía fue un agarre pasajero, que es una simple ruca a la que te has tirado porque se te estaba regalando, que tú la consideras una prostituta y que jamás se te ocurriría ni siquiera compararme con ella porque yo soy una reina y una ruca no se compara con una reina...
-Ella es tu enamorada? -dijo en voz alta Lía
-Ustedes se conocen? -respondió Martín
-Eres una basura! Desgraciado! Y tú eres una ruca! Siempre me pareciste una grandísima ruca pero nunca me imaginé que te revolcarías con MI enamorado! - gritó Eva enfatizando la palabra MI tanto como lo hizo Tula cuando le contó a todo el Perú que Carmona era el padre de SU hija.
-Quéeeee? Oye un momentito yo no sabía que él era tu enamorado. -gritó Lía
A Martín no se le ocurrió mejor idea que empezar a soltar todo el cuento de la amiga con depresión que necesitaba consuelo...
-Eva gordita escúchame no es lo que parece. Ella es una amiga mía de tiempo y estaba deprimida porque el enamorado le ha sacado la vuelta y yo solo estaba aconsejándola porque ella quería suicidarse...
-Aconsejándola?? Crees que soy estúpida??
-Gordita por favor mi amor no grites no te pongas así todo tiene una explicación
-La estabas consolando tirándotela en un hotelucho???!!!
-Amor por favor escúchame
-NO QUIERO ESCUCHARTE MÁS!!! CÍNICOOOOOOOOO!!! DESCARADO!
-Martín por favor no salgas con mentiras tontas es mejor que aceptes que le estabas sacando la vuelta a Eva - murmuró Vicky
-Tú cállate Vicky no entiendes nada! -gritó Martín...gordita por favor tenemos que hablar.
-Escúchame bien lo que voy a decirte Martín: NUNCA MÁS VUELVAS A BUSCARME, NUNCA MÁS. HAS MUERTO PARA MÍ.
Eva se dio la vuelta y le pidió a Vicky que encienda el auto para irse. Mientras se alejaban a regular velocidad Martín siguió rogando que le permitan explicar, pero ni Eva ni Vicky lo escucharon.
Lía y Martín se miraron. Había algo que a Lía le preocupaba muchísimo: que Eva le contara todo a Iván, su novio. A pesar de que nunca se habían visto, Eva sabía que Lily tenía un novio con quien pronto se casaría. Si quisiera podría averiguar de alguna forma el nombre del novio y llamarlo para contarle todo. Siendo mujer, Lía sabía perfectamente que una mujer despechada es capaz de cualquier cosa.
En el auto iban Vicky y Eva en silencio. Eva lloraba desconsoladamente sin poder controlar sus emociones. Vicky estaba tan nerviosa que prefería concentrarse en el tráfico para evitar un accidente.
4 MESES DESPUÉS...
Mientras escuchaba a Martín y lo miraba fijamente a los ojos, Eva planeó lo que haría al día siguiente. Él le había rogado durante varios meses. Había aguantado toda clase de insultos de parte de ella. A veces Eva simplemente le colgaba el teléfono apenas escuchaba su voz. Otras veces a ella le entraban ataques de nervios y cuando él la buscaba Eva se dedicaba a insultarlo, gritarle y desahogar toda su rabia.
Pero ahora sólo había tranquilidad entre ambos. Eva no quería seguir lamentándose por lo ocurrido. Martín se había humillado tanto que ella se sintió de alguna manera compensada. Más aún porque no solo se había humillado, sino que había dicho lo que todo mujer engañada quiere escuchar de boca del infiel: dijo que "la otra", la amante, la tipa esa fue solo una calentura temporal, una cosa de un par de noches nada más, un agarre furtivo que no tenía la más mínima importancia para él, que entre Eva y Lía no había punto de comparación. Martín llegó a decirle a Eva que él pensaba en Lía como en un ruca cualquiera que uno se encuentra en un bar. Una tipa que está esperando que se la levanten. Pero Eva era distinta, era una reina que merecía todo su amor y respeto y jamás se podría comparar una ruca a una reina.
Los oídos de Eva y su ego estaban siendo complacidos al escuchar aquello. Sin embargo ella sabía que su relación con Martín jamás volvería a ser la misma, nunca confiaría en él. A pesar de todo le gustaba que él la buscara para poder recharzarlo y alimentar así su orgullo.
Ahora Martín y Eva estaban sentados en un conocido café de Lima, esperando a que el mozo trajera dos cappuccinos. El trataba de acariciarle la mano pero ella no lo permitía. A pesar de que Martín estaba arrepentido, y a pesar también de que Lía ya se había casado por civil y por la iglesia, ambos seguían teniendo algunos encuentros o encontrones de vez en cuando.
Sentado frente a Eva, Martín solo sentía ternura y un enorme remordimiento por ser tan pendavis. Ese sentimiento lo llevó a preguntarle:
-Dime qué quieres que haga. Pídeme lo que quieras y lo hago sin dudar. Solo quiero que vuelvas a estar conmigo y que seamos otra vez la pareja que siempre fuimos.
-Eso no podrá ser nunca Martín...
-Eva escúchame por favor...si tú quieres...si tú me perdonas...yo quiero pedirte que nos casemos cuanto antes...Eva quieres casarte conmigo?
Eva se quedó en silencio por unos instantes. El mozo llegó trayendo los cappuccinos. Eva seguía planeando lo que haría al día siguiente.
-Hasta qué hora vas a trabajar mañana Martín?
-No sé...supongo que hasta las 6pm, como siempre. Por qué me preguntas éso?
-Solo preguntaba...
Al día siguiente se puso guapa. Quería demostrarle a Lía que ella también podía ser guapa y sexy si se lo proponía. Había pensado mucho en los últimos días. Conocía a Lía y sabía que muy probablemente no estaría arrepentida sino que por el contrario se sentiría orgullosa de su hazaña y de haber humillado a Eva. Lo peor es que no se equivocaba. Lía estaba lejos de sentir remordimiento, por éso seguía acostándose con Martín, porque le excitaba mucho saber que le estaba quitando el hombre a una mujer tan dulce y "de su casa" como Eva. Ahora Eva necesitaba resarcir su orgullo herido.
Cuando Martín bajó al primer piso del edificio rumbo a su casa encontró a Eva muy bien vestida. Se emocionó muchísimo...
-Gordita has venido a verme...
-Sí. Quiero hablar contigo.
-Claro, claro, lo que tú quieras mi amor. Seguro has pensado en la proposición que te hice ayer.
-Sí, lo he pensado y quiero saber si realmente quieres casarte conmigo.
-Por supuesto mi amor. Sería mi sueño hecho realidad. No hay nada que yo quiera más en el mundo.
-Entonces estarías dispuesto a hacer lo que yo te pida?
-Lo que tú me pidas mi amor, lo que sea.
En ese preciso instante salió del elevador Lía y al verlos juntos no pudo ocultar su sorpresa y desazón. Eva la interceptó.
-Podemos hablar un momento Lily?
-Qué? No entiendo, yo estoy por irme a mi casa.
-Sólo será un momento - dijo Eva con tanta tranquilidad que Lía no tuvo más remedio que aceptar. Martín estaba muy confundido. Los nervios comenzaron a apoderarse de él.
-Vamos al café de la esquina Martín - dijo Eva con una sonrisa.
Cuando los tres se sentaron Martín y Lía no podían ni mirarse a los ojos. Ambos se preguntaban qué era lo que Eva traía entre manos. Lía observaba de rato en rato la figura de Eva, el sastre que había elegido le quedaba espectacular, tanto que Lía sintió su ego femenino en peligro.
Eva empezó en ese momento una de las escenas que quedará grabada en la mente de los tres para siempre.
-Martín, en todos estos meses que han pasado desde que descubrí todo lo que había entre ustedes me has rogado, suplicado, has llorado y hasta te has arrodilaldo para jurarme que me amas y suplicarme que te perdone.
-Gordita...
-Déjame continuar. Yo aún no he decidido si voy a perdonarte o no. Pero para tomar una decisión necesito saber si todo lo que me has dicho es verdad y si es lo que tú sientes realmente o es simplemente otra de tus mentiras. Por éso quiero que repitas aquí delante de Lía todas las cosas que me has dicho. Quiero que repitas lo que dijiste: que Lía fue un agarre pasajero, que es una simple ruca a la que te has tirado porque se te estaba regalando, que tú la consideras una prostituta y que jamás se te ocurriría ni siquiera compararme con ella porque yo soy una reina y una ruca no se compara con una reina...
ESTA HISTORIA CONTINUARÁ




4 comentarios:
Pucha,, siempre en lo mas rico nos dejas,, claudiaaaaaaaaaaaaaaaaa por favor,,, ,,, ahhhhhhhhhhhhhh,,, quiero saber mas,,, un beso y sigue escribiendo amiga que tienes merito para ser le Meilleur Roman del Ano, un beso
Nooooooo otra vez?
Lía es un PERRA!
Por que nos haces estooooooooooooo....queremos saber mas.....esa LIA merece que la dejen calata por todo la via expresa.....
En serio, siempre dejas al historia en lo mas bueno!Pero obvio que eso lo se hace aun mas interesante..!!!
Sigue escribiendo, que lo haces genial!!
Besitos!
Paolita
Publicar un comentario en la entrada