viernes, 21 de marzo de 2014

Feliz como elefante


Ser feliz como elefante! No como lombriz ni como un chancho. No. Feliz como elefante! Ésa es la decisión que he tomado después de que hoy por la mañana escuchara a un conferencista americano.

El tipo describía una situación así: Imagínate que tienes 80 años y estás echada en la cama de un hospital y el doctor te dice que ya no pueden hacer más por ti y que sólo van a tratar que tu muerte sea lo más tranquila posible. Te entra una angustia horrible y por tu cabeza comienzan a pasar todas las escenas de tu vida, los buenos y malos momentos. Sabes que de esa cama de hospital no vas a salir. No hay retorno. Los platos que dejaste sin lavar en casa, las luces que no apagaste, las facturas que aún te faltan pagar, todo aquello lo tendrá que hacer otra persona porque tú de esta no sales. Y te vienen a la mente las personas a las que no has visto y que quisieras darles un abrazo por última vez. Todas las cosas que no hiciste y que pensabas que algún día harías, como por ejm dar una caminata por la playa el próximo verano. Ya no habrá otro verano. No más playa. No vas a celebrar ningún otro cumpleaños. Dentro de poco vas a pasar a ser un recuerdo en la mente de tus familiares y amigos. Te recordarán mirando una foto y pronto se hablará de ti siempre en tiempo pasado.

De repente, alguien con poderes especiales entra a la habitación y te dice que por cierta cantidad de dinero, te dan la posibilidad de volver 40 o 50 años atrás. Es decir más o menos tu edad actual. Es la oportunidad de vivir 40, 50 o 60 años otra vez. La posibilidad de hacer todo lo que tenías planeado y de estar junto a tus seres queridos otra vez! Qué harías? Qué no darías por tener esa oportunidad otra vez, ahora que estás agonizando en tus últimas horas de vida. Lo que parecía un apagón eterno, se puede convertir en 40 años de vida. Qué no darías? Cuánto estarías dispuesto a dar por esa oportunidad? Es "la oportunidad" más grande de tu vida! Lo más grande que le puede pasar a un ser humano, está ahí ahora a tu alcance en tu cama de hospital.

Yo estaba concentradísima en el discurso de este conferencista. Tanto así que cuando hablaba de los minutos finales de vida llegué realmente a imaginarme esos momentos y llegué a sentir angustia, miedo, soledad. Y cuando habló de la oportunidad de volver a mi edad actual se me llenó el corazón de alegría y comencé a planear todo lo que haría si me dieran la chance de vivir otra vez.

Fue ahí cuando dijo: Esa oportunidad valiosísima por la que pagarías todo el dinero del mundo, ESA es la oportunidad que te han regalado esta mañana al levantarte. Tienes la posibilidad en tus manos de hacer todo lo que anhelas. Todos tus sueños, tus planes, todo lo que dejaste de hacer en tu cama de hospital agonizando, lo puedes hacer hoy, ahora mismo! Cuando estabas en tus últimos minutos de vida hubieras dado lo que sea por volver a donde estás hoy. Por tener nuevamente lo que tienes hoy. 

El tipo me lavó el cerebro. Logró activar en mí algún chip que estaba medio escondido. Sus palabras fueron captadas por mi mente de forma tan profunda que inmediatamente agarré un papel y escribí mi propio plan para ser feliz como elefante! Y ahora ese papel lo tengo pegado en la pared frente a mi escritorio, para verlo todos los días y recordarme a cada instante que mi vida la estoy viviendo ahorita, no mañana ni ayer. AHORA. 


Cuando empecé a escribir mi plan eran todos objetivos específicos: estudiar tal cosa, correr una maratón, conseguir esto, juntar para comprar lo otro, etc. Lo leí, me dí cuenta de lo ridículo que era todo. Escribir todos ésos objetivos es como dar por hecho que tengo muchos años más de vida y que el tiempo me va a alcanzar y hasta sobrar. Rompí el papel y empecé de nuevo pero esta vez me tomé tiempo para recordar y escuchar a mi yo interior.

Hace unos días en mi Facebook me quejaba de que la mayoría de mis vecinos ya sacaron al jardín algunas sillas, mesas y hasta sombrillas, como si ya fuera verano y uno pudiera sentarse al aire libre. Escribí que en esta parte de Europa, que es una zona fría, la gente tiene siempre la esperanza de que pronto hará calor. Y hay algunos que hasta se sientan en sus balcones, con su abrigo, gorro y chalina, muriéndose de frío, pero basta con que brille un poco el sol y ya quieren estar al aire libre aunque aún se sienta frío intenso.

Una amiga me contestó: Claudia, pero si es tan rico sentarse al sol, con una taza de té en la mano, abrigada con una frazada y simplemente contemplar la naturaleza sintiendo el brillo solar en tu rostro, disfrutando un poco la vida... Entonces recordé que el invierno pasado ella y yo habíamos hecho justamente éso, nos sentamos frente a un puerto, contemplamos el mar y los barcos, abrigadas cada una con su casaca y su frazada, disfrutando del sol aún con frío, riéndonos, siendo felices.

Y me dí cuenta que una misma situación puede ser vista desde ángulos extremos. Yo veía lo malo, el frío. Ella veía lo bueno, el sol, la vista, la naturaleza, un té caliente, la vida misma.


Entre otras cosas, en mi nuevo plan de felicidad pegado en la pared, se puede leer: Jugar con mi perro en el pasto hasta que me canse, escuchar música alegre en mi iPod, ver una puesta de sol en silencio, tomar té caliente contemplando el jardín con Jacko (mi perro) a mi costado, escribir notitas lindas a M y esconderlas en su maletín del trabajo, hacer reír a alguien hasta que le duela la panza, colgar las fotos de las vacaciones en un lugar donde las vea todos los días, sonreírle a un desconocido y saludarlo, mirar al cielo por la mañana y por la noche, especialmente cuando esté despejado y en las noches de luna llena, reírme de mí misma cuando me pongo torpe, comer una naranja despacito, ver una película cómica, leer un libro nuevo, bailar en la ducha, contemplar a M mientras duerme.

Te has dado cuenta que poco miramos arriba? Al cielo... Hoy salí y me pasé unos segundos observándolo. Qué rico es mirar al cielo. Te hace recordar lo chiquita que eres. Lo pequeñitos que son tus problemas. Todo tu mundo, lo que es importante para ti, y sobre todo aquello que te pone triste o te duele, todo se siente tan chiquito cuando miras hacia arriba. 

He creado un nuevo playlist en mi iPod con todas las canciones que me hacen feliz. Aquí van algunas.

Canción para empezar el día y ser feliz como elefante :)




Una que me encanta!




Esta la escucho mientras corro :)




Imposible no ser feliz con esta canción!