jueves, 8 de septiembre de 2011

Una carta para ti


Te recordaba hace unos días cuando veía reír a M sentado en el sofá viendo un programa de televisión. Qué extraño. Yo suelo tener un recuerdo borroso del rostro de las personas que no veo hace tiempo. Pero a ti... a ti te recuerdo como si te estuviera viendo ahorita mismo. El color de tus ojos, tu risa contagiosa, la forma de tus manos, tu voz.
Como un video nítido tengo grabado en mi memoria nuestra caminata a la tienda donde ponían los marcos (una de las tantas veces que fuimos). En una mano tenías mi diploma y en la otra, mi pequeña mano. Hablabas con el señor de la tienda (que ya nos conocía) y escogías un marco y el tipo de vidrio para hacer un cuadro. Le dejabas el diploma y pocos días después lo recogíamos. En casa, buscabas un espacio vacío en la pared y luego con martillo y clavo, tú mismo te encargabas de colgar el cuadro. Dabas unos pasos hacia atrás y te quedabas observándolo por un rato, orgullosísimo, con una sonrisa en los labios.
Cada diploma era un cuadro nuevo. En dónde estarán ésos cuadros ahora? No sé qué fue de ellos... Nos mudamos a otra casa, cuando tú ya no estabas, y nunca más ésos diplomas adornaron alguna pared.


Te acuerdas las veces que te pedía que me contaras cuentos? Quería que repitieras el mismo cuento de la vez pasada, pero tú ya no recordabas lo que habías inventado la última vez así que inventabas otra historia. Nos pasábamos horas en el sofá conversando. Qué paciencia la tuya! Ahora que soy adulta a veces me pregunto, por qué me querías tanto? Por qué estabas siempre de mi lado? Qué cosas buenas veías en la "niña malcriada" de la familia? Aquella niña que hacía avergonzar a todos con sus pataletas, sus rabietas, sus caprichos. Por qué me querías tanto a mí especialmente?


Ay Papito tantos años han pasado desde que te fuiste. Tengo tanto que contarte... Me has hecho tanta falta... En cada cumpleaños me pongo un poco triste porque pienso que son más los años de mi vida que estoy pasando sin ti, que los que pasé contigo. Y no me parece justo, no me gusta.

Quisiera que hubieras estado presente cuando cumplí 15 años. Ese día, en la fiesta, mi papá dijo algunas palabras. Dijo que deberías haber sido tú quien estuviera ahí presente llevándome del brazo. Fue en realidad uno de sus pocos grandes aciertos. Porque en realidad, en la práctica, siempre fuiste tú el que jugó el papel de papá para mí. Eras tú el que me recogía de la escuela hasta 3er grado de primaria. Y eras tú el que me ayudaba con las tareas...(te acuerdas cuando dibujaste al Presidente del Perú en mi cuaderno y yo le pinté el terno de rojo? te enojaste porque un hombre no se pone terno rojo me dijiste). Contigo me quedaba dormida en el sofá después de ver la tele.



A las 4pm todos los días, sin falta poníamos no recuerdo qué canal para ver la repetición de esta serie...a ver si te acuerdas...

Y como a las 6pm (antes de tomar lonche) veíamos una y otra vez los capítulos del Chavo del Ocho



Justo cuando pasaban esta escena salió mi Mamita de la cocina y dijo: ah mira qué bien, el Chespirito habla su inglés... Recuerdo que no paraste de reírte por una hora!! No podías explicarle que sólo era un chiste del Chavo porque la risa no te dejaba! Y mi Mamita muy concentrada en su cocina no entendía ni papa...


Cuando jugábamos y cantábamos "Pin Pin San Agustín / pasó por aquí / comiendo maní / a todos les dio / menos a tiiiii"  acto seguido venían 5 minutos de cosquillas y carcajadas sin parar que me hacían doler las mejillas...
Qué extraño...éso mismo que me hacía reír tanto, ahora me hace llorar al recordarlo...
Ay Papito, si supieras todas las cosas que han pasado. Cuántas cosas han cambiado desde que te fuiste. Aquel día lo recuerdo como el más triste de mi vida. Porque ya no respirabas cuando me eché a tu lado en la cama y apreté tu mano, que empezaba a ponerse fría. Qué vacío tan grande. Qué sentimiento inexplicable. Luego del velorio y entierro, echada en mi cama, en la oscuridad de la noche, lloraba abrazada a mi almohada pensando: ahora sí me quedé sola en este mundo...se fue mi compinche, mi amigo...


Sabes que siempre pienso en ti cuando escucho esta canción?



Faltabas tú el día que me gradué en el colegio, y cuando ingresé a la universidad, y cuando dijeron mi nombre al primer puesto de la facultad la noche de ceremonia de graduación. Faltabas tú para poner ese diploma en alguna pared. Imagino tu cara de felicidad aplaudiendo a tu nieta, a tu hija (como tú me decías). Faltabas tú con tu bufanda tejida por mí, que sólo te ponías los domingos "porque me la ha tejido mi nieta".
Faltabas tú en el sofá a mi lado, cuando estuve muerta de miedo, o de dolor y no tenía tu mano apretando la mía como cuando era niña "no llores hija, guarda esas lágrimas para cuando yo me muera"  solías decirme. Faltabas tú para defenderme como cuando mi Mamita me resondraba y tú, sin saber si ella tenía razón o no, discutías con ella para que me deje tranquila porque "no me gusta que nadie se meta con mi hija".
El día que M me dijo la fecha de su cumpleaños, pensé: esta tiene que ser una señal. Porque es el mismo día de tu cumpleaños. Ay Papito si lo conocieras lo querrías tanto como yo. Si vieras cuánto amor me dá, cómo me cuida. Si vieras la paz que me dan esos ojos del color del mar. Ustedes dos se llevarían súper bien. Yo le hablo tanto de ti. Conversarían de historia (que a él también le encanta), de política y jugarían cartas. Verían películas juntos (porque le gustan del mismo tipo que a ti) y tomarían un vinito los dos.
Faltabas tú ese día en la iglesia. Pero me dejaste un buen representante para que me lleve al altar. El mejor. Y él lo hizo a nombre tuyo. Porque ése hubiera sido tu lugar.

Ahora vivo muy lejos. Pero a ti te sigo sintiendo muy cerca, como cuando era niña. Qué pensarías ahora de tu nieta si estuvieras aquí? No me convertí en voleybolista como habíamos planeado. Mi vida ha tomado un giro muy distinto. Pero te sentirías igual orgulloso de mí? He vuelto a obtener uno que otro diploma (tú nieta sigue siendo estudiosa) y M los pone orgulloso en el librero y le cuenta a todos sus amigos, igual como hacías tú.

Yo tengo la sospecha de que tú tienes algo que ver en todo esto. Algo me dice que eres tú el que se encargó de hacer que M se cruzara en mi camino. De hacer que me mudara tan lejos, a este lugar que me estaba esperando hace mucho. Algo me dice que estás sonriendo ahorita mismo al leer esto. Porque no es casualidad tanta coincidencia. Te has encargado de que alguien haga lo que tú hacías: cuidarme, quererme y hacerme feliz.
M dice que él entiende perfectamente por qué tú me querías tanto (cosa que yo aún no logro comprender). M me hace recordar muchas veces a ti...

Planchando, observándo a M sentado frente al televisor, viéndolo reírse con una serie de tv hasta las lágrimas, igual como te reías tú, te recordaba el otro día Papito. Todos los momentos felices que me diste. Las anécdotas, los secretos que compartimos sólo tú y yo, los juegos, las tardes después de almuerzo, los domingos antes de misa, las siestas, las caminatas. No hay un sólo momento feliz de mi infancia en el que tú no estés presente.
Frente al planchador pensaba en ti, y en que sólo aquí y ahora he vuelto a encontrar la paz que tú me dabas. Gracias por todo Papito. Gracias por antes y por ahora. Gracias por ser parte de mi vida, por seguir cuidando de mí. Gracias por tu risa. Gracias por tantos años juntos. Esta carta va para ti.